EL CAMBIO DE SIGLO Y DE MILENIO Begues, 15 de diciembre de 1999 Querida Nuria:
Te escribo para hablarte brevemente del final del siglo XX, y también del segundo milenio, que se acerca pero está más lejos de lo que algunos suponen. Es sorprendente lo que muchas personas, y más aún los medios de comunicación, dicen al gran público, y cómo se manipula la opinión a causa de intereses comerciales. De hecho, se aprovecha que la gente es muy receptiva a esta polémica.
El final del siglo XX y el comienzo del tercer milenio de la Era Cristiana es una inferencia derivada del conocimiento del cómputo del tiempo y del calendario actual. La confusión, persistente y extendida, acerca de si el último año del siglo XX es el 1999 o el 2000 no parece justificada.
La Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona, que acumula experiencia de cerca de 250 años en materias de Astronomía y medición del tiempo, ha sido consultada con frecuencia acerca de problemas de este tipo, y siempre ha procurado informar al público de la mejor forma posible. Gracias a ello, he podido comprobar
que lo que ahora ocurre con respecto al final del siglo XX es lo mismo que ocurrió al final del siglo XIX, aunque ahora haya que añadirle el cambio de milenio. Naturalmente, uno puede recurrir a otras fuentes de información fiables, sobre todo hoy que hay tantas y tan asequibles. Bien pensado, quizá no haría falta, dado que el tema es propio del nivel primario de enseñanza.
Por sabido que sea, y como si se tratara de explicarlo a niños, conviene recordar que mil es diez veces cien, y cien, diez veces diez. De ningún modo es nueve veces cien más noventa y nueve en el primer caso, ni nueve veces diez más nueve en el segundo. Un siglo tiene dos acepciones principales: periodo de cien años o centuria, de 1 a 100 ambos incluidos, y también cada una de las divisiones de cien años a partir de la fecha convencionalmente establecida del nacimiento de Jesucristo, contando hacia adelante o hacia atrás. Por ejemplo, el siglo XIX es el periodo de cien años que va desde 1801 a 1900, ambos incluidos, después del nacimiento de Cristo. Del mismo modo, un milenio es un periodo de mil años, del 1 al 1000, ambos incluidos. Dos milenios son un periodo de dos mil años, del 1 al 2000, ambos incluidos. Los siglos se denominan mediante las cifras del número de centenas del último año de cada uno de ellos: el último año del siglo I fue el 100, o sea un centenar: final del primer siglo, y en ningún caso comienzo del segundo. El último año del siglo XIX es 1900 y, del mismo modo, 2000 será el último año del siglo XX, y el último año del segundo milenio después del nacimiento de Cristo. Colocar el año 2000 en el siglo XXI, aunque fuera por un acuerdo explícito, sería quitar un año del segundo milenio de la Era Cristiana, es decir, hacer un milenio de 999 años.
Como sabes, suelo seguir los deportes del motor. Tal vez por este motivo, ese asunto de considerar 1999 como el fin del siglo XX y del segundo milenio me recordó la célebre carrera de motos de 1997, en Jerez, cuando en la penúltima vuelta nuestro Crivillé iba primero y la gente, llevada por el entusiasmo, se lanzó a la pista. Es cierto que el corredor podía levantar el brazo, y la carrera habría terminado, proclamándose vencedor. Pero no lo hizo, y lo que ocurrió fue que, aprovechando la confusión, el que iba segundo lo adelantó. Luego, con afán de recuperar la primera posición, Crivillé se cayó, y ni siquiera pudo puntuar. Todo el mundo lo aceptó. Sin embargo, lo más justo habría sido dar por terminada la carrera en la penúltima vuelta, porque está previsto así en el reglamento, aunque llegar a la última vuelta nunca sea lo mismo que haberla corrido.
La historia del Calendario, del cómputo del tiempo y de las divisiones cronológicas son temas extraordinariamente interesantes. Al margen de otras cosas,constituyen un paso capital de lo que se llama civilización, en toda cultura que no se haya quedado estancada en un estadio primitivo de desarrollo. Como sabes, nuestro calendario se basa en las reformas juliana (46 a. C.) y gregoriana (1582 de nuestra era). Muerto Julio César al año siguiente de la primera reforma y debido a un error en el decreto original, se añadió un día cada tres años en lugar de cada cuatro, durante los 36 años siguientes al año 45 desde su instauración. Ello fue corregido por el emperador Augusto, suprimiendo los años bisiestos que se habían puesto de más y estableciendo que en adelante habría que añadir un año cada cuatro. Ello coincide con el inicio de la Era Cristiana. Por tanto, los años 1, 2 y 3 tuvieron 365 días, y el 4, 366. Este sistema acumulaba un exceso de un día cada 128 años. La reforma gregoriana corrigió este error, estableciendo que se quitaran tres años bisiestos cada 400 años. La regla fue que los años que terminan cada siglo sólo serían bisiestos cuando sus centenas fueran divisibles por cuatro. Como 16, 17 y 18 no son divisibles por 4, los años 1700, 1800 y 1900 —últimos de los siglos XVII, XVIII y XIX— no fueron bisiestos como les correspondía según la reforma juliana. En cambio, el 2000, último del siglo XX, será bisiesto ya que 20 es divisible por 4. Pese a todo, aún se comete un pequeño error, debido a que la regla gregoriana acumula un día cada 3600 años, pero de momento se considera suficientemente buena para salir del paso. Obviamente, hoy no habría ninguna dificultad para usar un método que ajustara mucho más el calendario a la inmovilidad de las estaciones, pero se considera superfluo. En nuestro calendario, el siglo XX comprende desde el 1 de enero de 1901 a las O horas (tiempo universal) hasta el 31 de diciembre de 2000 a las 24 horas (igualmente, tiempo universal). El tiempo universal es el del meridiano de Greenwich. Para otros husos horarios hay que tener en cuenta la diferencia horaria y de fecha, tanto para el inicio como para el final.
Otra cosa sería analizar la historia de la adaptación del calendario romano al actual, los intentos fracasados de cambiarlo, así como otros calendarios usados a lo largo de la historia. Eso sería muy largo, y creo que no viene al caso. Supongo que en Montpellier también te habrás encontrado con confusiones acerca de cuándo terminan el siglo XX y el segundo milenio. Las noticias que tengo indican que se trata de un hecho social generalizado en Occidente. Pero no lo dudes: si hemos de organizar alguna celebración al respecto, será más sensato dejar que aún transcurra todo el año 2000.
Afectuosamente,
EL CAMBIO DE SIGLO Y DE MILENIO Begues, 15 de diciembre de 1999 Querida Nuria:
Published on Abril 15, 2008
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