EL DESARROLLO DE LA RACIONALIDAD
Barcelona, 29 de mayo de 1983
Querida Nuria:
Hoy me gustaría hablarte de algo que podría titularse el desarrollo de la racionalidad como prerrequisito indispensable para la generación del pensamiento científico.
La Ciencia es un fenómeno reciente en la historia de la Humanidad. La que se denomina primera revolución científica tiene como punto de partida la ejecución de Giordano Bruno en la hoguera, ocurrida en Roma el año 1600. De todos modos es muy difícil entender el desarrollo de esta revolución hasta nuestros días sin conocer sus precedentes en el seno de la cultura occidental.
Para nosotros, quiero decir para los occidentales de nuestro tiempo, el fenómeno científico es inconcebible sin una etapa previa en la que se desarrolla lo que podríamos llamar «racionalidad». Ya señalé en la carta anterior que la realidad científica está comprendida dentro del campo de la realidad lógica y es inimaginable una génesis independiente.
Por otra parte, el lenguaje articulado y la escritura son una etapa previa imprescindible para que la realidad lógica cobre entidad. Hoy diríamos que la racionalidad no es posible sin un mecanismo apropiado para codificar la información. De ahí que la perspectiva histórica de la Ciencia comience con el descubrimiento de la escritura, es decir, con el comienzo de la propia historia.
La invención de la escritura es un hecho relativamente reciente en la historia del hombre. Constituye la etapa del Horno sapiens, con no más de 5.000 o 6.000 años. Con anterioridad el hombre fue capaz de cierta industria, que fue evolucionando lentamente. En realidad no podemos saber si hay hombres o si unos restos fósiles le pueden ser asignados mientras no conozcamos las herramientas que eran utilizadas. La prehistoria humana va ligada a la herramienta y penetra en las tinieblas del tiempo a lo largo de un periodo no inferior a los dos millones de años. Es la etapa del Horno habilis y, en este caso, como el del sapiens, la distinción es más cutural que antropológica.
El lenguaje articulado y la capacidad de pensamiento conceptual que necesariamente precedieron a la invención de la escritura es un periodo difícil deprecisar, pero que no parece que pueda remontarse más allá de cincuenta mil años. Digamos pues que la infancia del hombre es larguísima; tanto que, si asignamos al hombre de hoy la edad de cien años, sólo hace tres meses y medio que sabe escribir y sólo hace seis días que sabe que la Tierra es un planeta que gira alrededor del Sol. De ahí que sea aventurado para nosotros prever el desarrollo futuro de la ciencia y su alcance sobre la vida humana.
Pero volvamos a la importancia extraordinaria de codificar y recoger información. Por ejemplo, la estructura de nuestro pensamiento ha sido marcada profundamente por los llamados dualismos, que fueron establecidos por los pensadores griegos antiguos. Viene a ser lo mismo que nuestra unidad bit de información y por tanto el dualismo representa también una pregunta que sólo admite dos respuestas que se excluyen mutuamente.
Posiblemente uno de los primeros dualismos es la distinción entre lo verdadero y lo falso. Otros dualismos pueden derivarse de éste, como la apariencia y la realidad. Hay otros dualismos que también fueron establecidos por los antiguos filósofos griegos, y que tuvieron extraordinaria importancia para el desarrollo ulterior del pensamiento científico: por ejemplo, lo complejo y lo simple, es decir, lo que se puede descomponer en partes y lo que no se puede descomponer. Otro muy interesante es el orden y el caos. Fíjate que de este modo se puede empezar a pensar de la forma siguiente: los objetos de mi percepción, es decir, aquellos de los que me doy cuenta gracias a los sentidos, ¿son reales o imaginarios? ¿Forman parte de un todo ordenado o caótico? ¿Su diversidad es aparente y fuera de mis sentidos todo es más simple?
Los pensadores griegos también establecieron que el mundo exterior se manifiesta a los sentidos como heterogéneo, pero que esta heterogeneidad se puede referir a dos aspectos muy diferentes: al espacio y al tiempo. Es decir, dos cosas diferentes pueden corresponder a dos lugares diferentes del mundo exterior o a dos momentos diferentes del mismo lugar. Los cambios en el orden del tiempo podrían ser consecuencia de transformación o de simple redistribución de elementos que escapan a nuestra percepción directa.
Es realmente curioso cómo aparecieron algunas ideas que han resultado básicas para el conocimiento científico, como la propia idea de ley natural. La idea inicial de ley es la de un acuerdo entre unos cuantos hombres. Conocido el acuerdo, su comportamiento resulta previsible en cierta medida. Entonces se empezó a suponer que tal vez en el mundo exterior los acontecimientos eran determinados por una especie de acuerdo que sería la ley natural.
Lo que llevo escrito en esta carta sin duda justifica que volvamos a hablar de
los antiguos griegos en las cartas próximas.
Por otro lado me gustaría que sintieras como yo una especie de encantadora fascinación por estos viejos pensadores de Grecia.
Afectuosamente,
EL DESARROLLO DE LA RACIONALIDAD
Published on Abril 15, 2008
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