LA ESQUIZOFRENIA DEL HOMBRE MODERNO
Barcelona, 23 de mayo de 1983
Querida Nuria,
Como te prometí, hoy te escribo la primera de las cartas sobre la Historia de la Ciencia. Espero ser capaz de darte una visión global. Igualmente espero que encuentres las cartas estimulantes y divertidas. Cuando los autores clásicos se ponían a escribir, debían tener inquietudes parecidas, ya que siempre pedían ayuda a los dioses y a las musas. Hoy eso ya no estaría bien visto.
A modo de introducción, hoy quisiera hablarte de lo que podríamos llamar la Ciencia y la esquizofrenia del hombre moderno. Podemos dar por supuesto que tanto tú como yo tenemos una idea bastante precisa de lo que es la investigación científica. Tanto tú como yo hemos tratado de practicarla para llegar a conclusiones objetivas, que podrán ser reencontradas fácilmente por otra persona suficientemente adiestrada, ya sea en tu campo de la Fisiología Animal o en el mío de la Microbiología. Pero hay que tener en cuenta que los hombres del pasado pretendían alcanzar el mismo fin utilizando otros métodos. Algunos consideraban que determinados fenómenos particulares eran signos de lo que había de ocurrir; los expertos en ese modo de proceder son los llamados augures y astrólogos. Estaban también los adivinos, que operaban de una forma no muy diferente, mediante estados especiales de iluminación de su consciencia. Las opiniones populares también se han formado y se forman por un camino completamente diferente del conocimiento científico. Por último, también podemos considerar que la asimilación poco crítica de los dogmas y la tradición religiosa ha servido de base a muchos conocimientos que con frecuencia se han considerado fiables y provechosos.
Tengo el convencimiento de que en el hombre actual —y por tanto en nosotros mismos— siguen estando mezclados los conocimientos derivados de los diferentes métodos que acabo de mencionar. Pero supongo que estaremos de acuerdo en que hoy día el papel de los conocimientos obtenidos por el método científico es muy importante y extenso. Ahora, incluso se intentan analizar sistemáticamente por medió del método científico los dominios del conocimiento que se obtuvieron de otra manera. En cualquier caso, cuando un tipo de conocimiento contradice lo que afirma la ciencia, uno suele ponerlo en duda.
No es difícil darse cuenta de que esta hegemonía del conocimiento científico es un fenómeno reciente y que ha surgido de forma gradual. Hasta hace un siglo, los hombres que nos han precedido no tenían este patrón y todavía hoy la humanidad considerada en bloque se parece más al hombre de ayer que al que teóricamente podemos tomar como resultado de la llamada revolución científica. Nuestro universo interior sigue estando patéticamente ocupado por elementos paracientíficos. De ahí surge una característica del hombre culto contemporáneo: su incurable esquizofrenia. Esta esquizofrenia se ha radicalizado después de la revolución científica, pero de hecho ha sido un rasgo más o menos insidioso de la cultura occidental desde sus orígenes, es decir, desde que los antiguos griegos se aficionaron a discutirlo todo. La esquizofrenia comienza cuando uno cree que puede llegar a] conocimiento de la realidad por sí mismo y, al intentarlo, entra en contradicción con lo que le habían contado y con lo que creen los demás.
Pienso que ves claramente cómo hay dos ideas importantes que urge meditar: la primera es el convencimiento de nuestra facultad de alcanzar la verdad; la segunda, el cambio que ha supuesto, para lograr ese propósito, la introducción de método científico.
El campo del conocimiento científico está comprendido en lo que podemos considerar la realidad lógica, es decir, el conjunto formado por aquellos conocimientos cuyos contrarios son absurdos. No todas las verdades lógicas sor verdades científicas, pero todas las verdades científicas son ciertamente racionales
Una característica de la realidad lógica es la de hacerse fácilmente explícita para muchos a la vez, aunque haga referencia a un dominio puramente intelectual Por ejemplo, todo el mundo ve que la suma de los tres ángulos internos de un triángulo cualquiera equivale a dos ángulos rectos, y con tanto fundamento que n siquiera Dios puede hacer que sea de otro modo, porque Dios no hace absurdos.
Observa que he introducido otro concepto: el de las verdades públicas. Los conocimientos científicos y los conocimientos lógicos son verdades públicas, per( el campo de las verdades públicas es más amplio, ya que muchas veces lo que 1, gente cree no es científico ni lógico.
Sólo la demostración matemática conduce a verdades absolutas e inmutables sin que ello presuponga que no pueda haber conjeturas, antiguas o aún por descubrir que sean imposibles de demostrar, ni que toda la matemática sea un sistema lógico único y completo. En cambio, todo el resto de nuestra realidad lógica es conjetural La propia teoría científica se sostiene solamente en pruebas que se pueden aporta a su favor. Sin pruebas no hay teoría, y una teoría científica sólo puede ser aceptad
cuando dichas pruebas son apabullantes, aunque nunca podrán tener la fuerza de un teorema. A continuación tenemos meras opiniones razonables, en pequeño o
gran número, muy o poco aceptadas.
Aquello de lo que cada uno de nosotros tiene consciencia individual puede estar comprendido en alguno de los campos de conocimiento que antes he señalado. Pese a ello, el universo individual siempre tiene algo que escapa de las verdades científicas, lógicas y públicas. Hablo de realidades en el sentido de lo que algo es, aunque sea meramente en nuestra imaginación.
El esquema que viene a continuación, dibujado según el modo habitual de representar los conjuntos de la matemática elemental, puede ayudarte a entender lo que trato de expresar.
El círculo mayor comprende toda la realidad, es decir, todo aquello de lo que se puede tener conciencia. Incluye el círculo de la realidad pública, en el que se encuentra el campo de la verdad lógica. El círculo rayado representa el conocimiento científico. La realidad psicológica individual podría representarse por los casos particulares de los círculos A, B, C y D. ¿Dónde está el campo de tu realidad particular? Espero que se pueda representar mediante un círculo de tipo A o B, con una intersección con el conocimiento científico que crecerá, sin duda, cada día. Un círculo como el de tipo D, acaso diminuto, podría simbolizar en el mismo esquema, la realidad de un ratón particular. Pero no sabemos si los ratones tienen consciencia de alguna cosa.
La esquizofrenia, término que significa «mente partida», reside en el hech de que en el conocimiento individual del hombre actual hay una intersección co el conocimiento científico, pero el resto es importante e irreductible. Piensa qu en la Edad Media el hombre pretendía tener una realidad psicológica única común que coincidera con el mensaje de la Revelación, de acuerdo con las escritura y con la interpretación de la Iglesia, que lo abarcaba todo. El segundo dibuj intenta dar una imagen de esta situación. El círculo del absoluto quiere indica aquello de lo que podríamos tener conciencia todos los bienaventurados después
de la muerte.
La realidad individual sería uno cualquiera de los círculos pequeños, que están inscritos en el de la Fe y tienen una intersección mayor o menor con el de 1 Razón. En otras culturas, el sentido de la sabiduría no es muy diferente y 1 singularidad tanto del fenómeno griego como de la Revolución científica puec ser representada por la irreductibilidad de toda la realidad psicológica individual, a un solo tipo de realidad permanente, ya sea la racional o la científica.
Afectuosamente,










