LA SÍNTESIS GALÉNICA
Conviene que veas a Galeno desde dos perspectivas diferentes. Una es la que te acabo de explicar; la otra consiste en verlo como la base del principal sistema médico de Occidente —el llamado galenismo— hasta el siglo XIX (pese a que, como dogma incontrovertible, comenzó a naufragar en el siglo XVI con la obra de Vesalio).
Begues, 22 de octubre de 1983
Querida Nuria:
Estamos llegando a la recta final de la perspectiva histórica de la Ciencia en la Antigüedad clásica, dentro de las limitaciones impuestas por el alcance de mi erudición y por el propio plan global del relato que me he propuesto escribir para tí. El objeto es dar una tercera dimensión a tu conocimiento de la ciencia, una dimensión por la que puedas viajar en cualquier momento. Aunque no me he preocupado de hacer un estudio histórico crítico, como la Historia de la Ciencia no es un fenómeno separado de la historia del hombre, hay que evitar de algún modo la posible desfiguración del devenir histórico. Por este motivo trato de vez en cuando un personaje con mayor detalle, procurando dibujarlo en la totalidad de su contexto. Espero que ello te ayude a colocar a los demás dentro de una trama suficientemente verídica. No obstante, no olvides que todas las buenas historias
Por otra parte conviene que sepas que en la personalidad de Galeno, además de la influencia hipocrática, se nota la de Platón y sobre todo la de Aristóteles. También hemos de añadir una asimilación de todas las escuelas médicas del periodo alejandrino (solidismo, empirismo, pneumatismo, metodismo y eclecticismo). Finalmente hay que reconocer a Galeno el mérito de una experiencia propia extraordinaria, que tuvo consecuencias importantes para la configuración de su pensamiento. Por tanto, al considerar el hipocratismo de Galeno hay que tener en cuenta todo lo que lo alejaba del mundo de la medicina griega del siglo de Pericles, igual que el siglo de Pericles estaba lejos de los tiempos del emperador Marco Aurelio en lo que se refiere a ideas sociales, religiosas y morales.
Galeno representa un nuevo intento de síntesis del saber, pero su influencia posterior quedó restringida a sus obras médicas. Como ya te he dicho, éstas son en gran parte un comentario a los tratados hipocráticos y también destaca una crítica sistemática a Erasístrato. Los rasgos aristotélicos se ponen de manifiesto en su
vitalismo, su corporalismo y sobre todo en su teleologismo, que lleva quizá más lejos que el propio Estagirita.
Como Aristóteles, Galeno llega a la necesidad de la existencia de una inteligencia suprema, pero está bajo la influencia de un sentido místico totalmente extraño para los pensadores atenienses. En sus escritos encontramos algunas referencias al relato mosaico, pero niega la posibilidad de la creación a patir de la nada.
En el helenismo tardío es habitual el género autobiográfico y, en consonancia con esta tendencia, en sus escritos Galeno nos proporciona una gran cantidad de detalles personales y de recuerdos de su vida; de ahí que sepamos muchas cosas sobre él. Nació hacia el año 130 de nuestra era en la ciudad de Pérgamo, capital de un antiguo reino helenístico que en esa época conoció un nuevo florecimiento bajo la dominación romana. Era un importante centro cultural, religioso y comercial, con una biblioteca que competía con la de Alejandría.
Sabemos que el padre de Galeno se llamaba Nicon, que era arquitecto de profesión y que tenía propiedades. Era un hombre muy interesado por la filosofía, las ciencias naturales y el derecho. Tenía un alto nivel moral y puso de manifiesto una dedicación extraordinaria al cuidado y educación de su hijo. Este mantuvo, hasta los últimos días de su vida, un recuerdo imborrable de su padre, que con frecuencia aparece en sus escritos. «Mi padre –escribe Galeno– estaba muy documentado en geometría, artimética, arquitectura, lógica y astronomía. Sobre todo quería que aprendiera bien la geometría, teniendo en cuenta que sus conclusiones son demostrables con un grado de rigor que no admite controversia, y que en lo que se refiere a esta materia coinciden los maestros de todas las escuelas.» Además supo inculcarle una severa ética estoica y una forma de vida austera.
Se dice que Nicon recibió en sueños un mandato directo del dios Esculapio para que orientara a su hijo hacia la medicina. Esta anécdota es totalmente característica de la época a la que nos estamos refiriendo. Nicon y Galeno son representantes de una cultura en la que pesa mucho una especie de espíritu religioso que busca en los acontecimientos de cada día un «quid sacrum». Así, no nos sorprenderá descubrir que Galeno considere que su obra anatómica más importante es en realidad un auténtico himno a Dios o que nos explique cómo en diferentes momentos de su vida ha mantenido relaciones oníricas con Esculapio.
La madre de Galeno, atenta a las necesidades de cada día, se nos presenta como un personaje irritable, e inclinada a un tipo de comportamiento hacia su marido comparable al de Xantipa hacia Sócrates. Siempre fue insensible a lafilosofía y a todo tipo de especulación, dando en cambio la mayor importancia a los contratiempos más insignificantes. Hoy diríamos que Galeno pertenecía a una familia burguesa del helenismo romano y que siempre mantuvo un estilo de vida burgués. No tuvo necesidad de gastar su patrimonio, que según parece administró muy bien, fue siempre respetuoso con las estructuras sociales y rehuyó todas las situaciones de crisis. De acuerdo con la mentalidad ilustrada de la época, tenía una idea elevada de la dignidad humana y en este sentido no veía diferencia alguna entre un ciudadano romano, un griego, un esclavo y un bárbaro, pero nunca le preocupó la injusticia dentro de la perspectiva social y económica de su tiempo. Para él la filosofía, la ciencia e incluso la medicina eran materias circunscritas a la
perspectiva de la propia persona.
En Pérgamo estudió en diferentes escuelas filosóficas y médicas. Quizá las enseñanzas más significativas fueran las que recibió de un discípulo de Marino, probablemente la fuente más importante de su formación anatómica. Parece que su devoción hipocrática le vino de Estratónico, un discípulo de Sabino, cosiderado como uno de los más destacados comentaristas de Hipócrates. La afición a la farmacología posiblemente la debió a las enseñanzas de un tal Aeschrio, un médico de la escuela empírica.
Más tarde estudió en Esmirna bajo la guía de Pelops, que influyó mucho en su formación. En Esmirna, Galeno escribió sus primeros libros, una especie de tesina sobre los movimientos del tórax. Después se trasladó a Corinto y más tarde a Alejandría, donde permaneció dos años (152-154 después de Cristo). Frecuentó las escuelas anatómicas alejandrinas, denunciando su fanatismo y su tendencia a lo arcano. Pese a ello, más adelante tampoco él escapó de esas actitudes decadentes, dejando que la gente creyera que actuaba bajo la inspiración directa de Esculapio. Viajó por Egipto durante diez años y en esa época escribió, entre otras obras, «Sobre la demostración de las partes anatómicas», que es una de las más importantes.
De Egipto volvió a Pérgamo, donde ejerció como médico en una escuela de gladiadores. En el año 163 se fue a Roma y conviene que sepas que hizo el viaje andando. Esta primera estancia en Roma se caracteriza por su carácter polémico. Parece que en un centro llamado Templo de la Paz, en el que tenían lugar las reuniones científicas de la época, dejó boquiabiertos a los médicos de Roma con sus espectaculares vivisecciones, con sus brillantes ideas y sus extraordinarias curas, todo lo cual era el resultado de su gran experiencia. A instancias de un cónsul, escribió «Sobre el uso de las partes». Esta obra y la que he mencionado anteriormente constituyen el clímax del pensamiento morfológico de la antigüedad. Todo hace pensar que los médicos establecidos en Roma se volvieron contra él y le causaron
suficientes problemas como para forzar un precipitado regreso a Pérgamo en el año 166. Dos años más tarde, los emperadores Marco Aurelio y Lucio Vero lo llamaron para que se reuniera con ellos en los cuarteles de invierno. En el año 169, Marco Aurelio lo nombró médico de su hjo Cómodo y permaneció en la corte hasta el año 180. Esta época fue probablemente el periodo álgido de su carrera. Abandonó su cargo tras el asesinato de Cómodo, pero permaneció en
Roma, donde murió en el año 200.
Es realmente curioso que Galeno nunca se integrara en el mundo latino en el que vivía, y que en aquella época alcanzó su máxima extensión. Es posible que ni siquiera llegara a aprender la lengua. Siempre adoptó una postura extraordinariamente conservadora, que con los años aún fue reafirmando. Nunca dejó de decir que él escribía únicamente para hombres de mentalidad griega. Me da la impresión de que, aunque los emperadores romanos de la época hablaran y escribieran la lengua griega y rindieran culto incesante a la antigua Hélade, el fenómeno griego ya había pasado y el mundo del siglo II había superado sus moldes en el terreno político, económico y social. La cultura latina estaba en plena expansión y la rotunda tozudez de Galeno para no integrarse en ella fue negativa para él. De otro modo, su obra tal vez hubiera sido más creadora, menos escolástica y más susceptible de desarrollo inmediato. Nunca ha sido sensato intentar detener el carro de la historia.
La obra anatómica de Galeno se considera la primera expresión total, orgánica y ordenada de la anatomía humana. Sin embargo, hemos de señalar que sólo era humana intencionalmente, ya que se basaba en disecciones de monos y cerdos. Parece que Galeno nunca hizo disección directa del hombre, que en esta época ya estaba prohibida en todo el imperio romano y era vista con malos ojos por todo el mundo. La primera anatomía humana ordenada y completa será la «Fábrica» de Vesalio, pero tendremos que esperar hasta el siglo XVI.
Aunque Galeno aportó datos nuevos y sobre todo datos personales directos, hay que ver su obra como una estructuración de toda la tradición anatómica antigua. Ella será el contexto morfológico en el que se basará la medicina como mínimo hasta el siglo XVI, al que llegará a través de los bizantinos, los árabes y los médicos escolásticos.
Todavía hoy, la anatomía ocupa un lugar central en la medicina. Pues bien: ello se debe a la obra de Galeno. De todos modos, hay que tener en cuenta que, igual que en todas las obras de la Antigüedad, la anatomía es realmente anatomofisiología. La estructura y la función se separarán a partir de Vesalio.
Es indiscutible que la obra anatómica de Galeno tiene como fundamento la morfología aristotélica. Pero conviene saber que la obra biológica de Aristóteles llegó a Galeno a través de escuelas médicas. Esta circunstancia conducirá a una situación que aún persiste: la existencia de una anatomía de médicos, separada de las ciencias naturales y de la anatomía comparada.
La fisiología galénica es descriptiva y de carácter intuitivo. Niega que el uso influya en el desarrollo de los órganos, en contra de lo que creían los epicúreos. Contiene rudimentarios razonamientos cuantitativos como cuando trata de la excreción de la orina, e indicios de experimentación, por ejemplo cuando habla de la digestión y de la emisión de la voz. Su teoría interpretativa se basa en el concepto de parte anatómica, que es la que lleva a cabo una función diferente de la que realizan otras partes. Las partes se apoyan en los conceptos de elemento y de humor. Los elementos son unidades radicales de materia y de energía, de modo que cada uno de ellos es portador y realizador de propiedades. Es el esquema empedocliano, que en tiempos de Galeno tenía una precisión canónica. El concepto de humor deriva de los escritos hipocráticos. Los cuatro humores son una materialización de las potencias naturales: «Si hay un humor caliente y húmedo (la sangre), otro caliente y seco (la bilis amarilla), otro húmedo y frío (la flema o pituíta) ¿acaso no debe haber uno que sea frío y seco? ¿Es que entre los humores no va a haber esa combinación que encontramos en todas partes? Ese cuarto tipo de humor es la bilis negra.»
Los humores se forman en el cuerpo a partir de los alimentos, por efecto del calor sobre el proceso de la digestión. Hay órganos que tienen un papel preponderante en su formación: el hígado para la bilis amarilla, la vesícula para la bilis negra, el corazón para la sangre y el cerebro para la flema o pituíta.
Galeno aceptó el concepto tripartito de alma de Platón. Un alma racional o lógica en el cerebro, un alma irascible en el corazón y un alma concupiscible en el hígado. Las facultades del alma derivan de la complexión humoral del cuerpo y se
manifiestan en la acción de cada parte.
Para que las partes puedan poner en juego sus actividades específicas es necesario que estén animadas por un principio exterior, que es el pneuma. Se trata de un principio sutil, pero material. Hay un pneuma psíquico, un pneuma vital y otro físico o natural. Se encuentran respectivamente en el cerebro, el corazón y el hígado.
El motor responsable de los fenómenos vitales es el calor innato. Los alimentos son el combustible necesario para la producción de calor innato, que tiene lugar
en el corazón. La respiración actúa como un sistema de regulación por enfriamiento. El alimento, dice Galeno, es como el aceite, y la respiración es como el aire para la llama. Si pudiéramos entender esto, entenderíamos el papel de la respiración en la producción de calor innato.
Galeno acabó con el viejo concepto de que las arterias y la parte izquierda del corazón no tienen sangre y están llenas de pneuma. El pneuma se toma del aire con la respiración, pasa por la tráquea y va a los pulmones. A través de la arteria pulmonar, que Galeno llama venosa, pasa al ventrículo izquierdo, donde se mezcla con la sangre. Galeno cree que los alimentos transformados en quilo pasan al hígado. En este órgano se transforman en sangre venosa y espíritu natural. Desde el hígado, la sangre venosa se distribuye por todo el cuerpo pasando por el ventrículo derecho del corazón. Allí se eliminan impurezas, que a través de la arteria pulmonar llegan a los pulmones y se expulsan al exterior. La sangre venosa purificada se filtra pasando por minúsculos canalitos hacia el ventrículo izquierdo, donde se refrigera y se mezcla con el pneuma, formándose pneuma vital. Esta sangre arterial se reparte por todo el cuerpo. En el cerebro, la sangre se carga con el tercer pneuma o espíritu animal. Este pneuma es el que se distribuye por todo el cuerpo a través de los nervios, que Galeno sigue considerando vacíos.
Galeno concibe la enfermedad como una alteración permanente de la ordenación regular de las diferentes actividades de las partes. Conviene distinguir la causa, los síntomas con los que se pone de manifiesto ante los ojos del médico y las alteraciones de las actividades. El nosos es la alteración que se mantiene después de desaparecer la causa, y el pathos es la alteración que sólo dura mientras persiste la causa.
Siguiendo el criterio hipocrático, sólo admite causas naturales. Hay, sin embargo, causas externas o primarias y causas internas que hacen posible la enfermedad en cada caso concreto. Además, hay lo que se puede llamar lesión localizada. En las causas internas intervienen los temperamentos, de acuerdo una vez más con el concepto hipocrático, y los estados ocasionales de los humores.
Los síntomas varían según el curso de la enfermedad. Hay síntomas inmediatos y consecutivos. De acuerdo con esta teoría médica, Galeno llega a una amplia tipificación de enfermedades e, influido por los conceptos aristotélicos, las ordena en géneros y especies. Estas enfermedades pueden ser objeto de diagnóstico inmediato o ser diagnosticadas después de una reflexión. Así pues, el caso clínico pierde importancia en la patología galénica. Ello lo separa profundamente de la orientación hipocrática, que mira más al enfermo que a la enfermedad.
La terapéutica galénica, igual que la hipocrática, se basa en primer lugar en la dietética. De todos modos, Galeno da una gran importancia a las virtudes curativas de las drogas y también a la cirugía.
Según la mentalidad galénica, la naturaleza lleva siempre hacia la curación y basta con ayudarla, una vez eliminadas las causas externas de la enfermedad. Sólo hay una excepción, que es la vejez y no tiene remedio. Por tanto, es esencial no hacer daño; de ahí la norma galénica que ha llegado hasta hoy: primum non nocere.
La dietética también es la base de un régimen preventivo, igual que ocurre con determinados hábitos saludables. Por desgracia, todo ello sólo está al alcance de gente suficientemente rica y ociosa. Por otra parte, conviene señalar que la fuente principal de la farmacología galénica es Dioscórides. Galeno también recomienda la sangría, aunque con prudencia, y dice que la cirugía es el último recurso.
Hasta Galeno prevalece la idea de que la enfermedad es como un castigo. Por contra, Galeno establece que no es el castigo sino la causa del pecado. El desequilibrio entre los humores se extiende a la conducta y a todo el psiquismo. Galeno es el primero que trata al delincuente como un enfermo. Fíjate en que esto es un apriorismo aristotélico: el hombre ha sido creado para un fin, que es la virtud; cuando se aleja de ella es porque su organismo está perturbado.
Es curioso que Galeno menospreciara las enfermedades del alma, dando por supuesto que cuando el cuerpo está sano el alma también lo está. En cualquier caso, en la medicina galénica, los fenómenos psíquicos forman parte de las cosas no naturales que caen fuera del ámbito de la medicina. La psicoterapia propiamente dicha habrá de esperar hasta finales del siglo XIX.
Finalmente, quisiera hacerte notar que al estudiar a Galeno hallamos una tendencia muy acusada hacia la ciencia dogmática, tendencia que es armónica con la del pensamiento de su época. Ello merece un poco de reflexión, porque dicho dogmatismo ha sido considerado como una de las causas de la decadencia de la creatividad y del pensamiento al concluir el siglo segundo de nuestra era.
Afectuosamente,










