LA UNIFORMIDAD DEL UNIVERSO
Begues, 31 de julio de 1983
Querida Nuria,
Como ya he señalado, Anaxágoras de Clazomenes es otro pluralista importante de la época de Sócrates, es decir, de la época que podríamos considerar el apogeo de la cultura en la antigua Grecia. Anaxágoras fue llamado a Atenas por Pericles, de quien pasó a ser consejero. Es curioso que mantuviera puntos de vista opuestos a los de Sócrates acerca de muchos asuntos, pese a que este útimo también era consejero y amigo de Pericles.
Dentro del dilema racionalismo/empirismo, Anaxágoras se inclina por el valor de la experiencia que proporciona la observación directa de las cosas. En este sentido influyó sobre Aristóteles y, por el mismo motivo, se encontraba en clara oposición a Platón. También ha quedado para la posteridad el recuerdo de sus experimentos para demostrar la materialidad del aire y los límites de la percepción sensible. Los experimentos con el aire, que ya citamos al hablar de Empédocles, continuarán más tarde en la escuela de Alejandría, aunque sin terminar de resolver el problema de la materia en estado gaseoso. La diversidad de los gases no empezó a conocerse hasta el siglo XVI y la determinación del peso de un volumen de gas tampoco se resolvió hasta entonces. De todos modos, se trata de problemas que ya fueron planteados en la antigüedad.
Una de las ideas más importantes de Anaxágoras es la creencia de que todos los cuerpos del Universo están constituidos por un mismo tipo de materia. Por tanto, los astros y la Tierra estarían hechos de lo mismo. Esta idea te parecerá natural, pero todavía era una idea revolucionaria a comienzos del siglo XVII, cuando Giordano Bruno la proclamó en una especie de panfletos que le costaron primero la cárcel y más tarde la muerte en la hoguera. El hecho es que, en la época que estamos tratando, se creía que el Universo tenía dos partes: una era el mundo sublunar, donde vivían los hombres y donde todo era mudable y efímero. Por encima de ese mundo sublunar estaba el de los planetas y las estrellas, que era permanente y eterno y por tanto había de estar formado por otro tipo de material. Aristóteles aceptará esta división del Universo. De hecho, el principio de uniformidad no será introducido hasta la Revolución científica del siglo XVII. Anaxágoras se adelantó extraordinariamente a su tiempo, por los motivos que hemos indicado; ello le acarreó problemas y fue
Anaxágoras manifestó un interés especial por el fenómeno de la nutrición, que explicaba en términos que no diferían mucho de los de Empédocles. Parece establecer una diferencia bastante radical entre los seres vivos y los inertes, y en relación con los primeros, combina tres ideas clave: una entidad ordenadora en cada organismo, la «nous» o cabeza, una capacidad potencial de generar vida en la semilla o germen y una vida patente como acción, que es el «zoe». La idea de la «nous» es especialmente afortunada y será recogida de diversas formas por el pensamiento posterior. Incluso puede verse como una premonición de la necesidad de regulación en los organismos vivos.
Además de concluir el grupo pluralista con Anaxágoras, en esta carta también quisiera hablarte de los viejos atomistas. Se ha dicho muchas veces que hay un gran parecido entre la teoría expuesta por Demócrito en el siglo V a.C. y la teoría atómica de Dalton, del siglo XIX. Según se mire, esto puede ser cierto o totalmente erróneo. En cualquier caso, no se trata de que la ciencia del siglo XIX tomara una teoría antigua y con ella realizara grandes descubrimientos en el campo de la física y la química. Fue exactamente al contrario: los progresos de la física y la química durante el siglo XIX hicieron resurgir unas ideas formalmente expresadas por primera vez en la antigüedad clásica por Leucipo y Demócrito. Bien visto, el principal mérito de Demócrito es que sus ideas constituyen un progreso extraordinario para su tiempo y la culminación del movimiento intelectual iniciado en Mileto.
Demócrito vivió hacia el año 420 a.C. y presentó una cosmología radicalmente materialista, muy superior a las de pensadores anteriores. En el mundo sólo hay materia y vacío. La materia es indestructible, impenetrable y homogénea. Está constituida por átomos, de los que hay una variedad infinita en lo que se refiere a la forma, el tamaño y el movimiento. En contra de la opinión de Parménides, el vacío no es el no ser, sino una realidad, tan completamente penetrable como impenetrable es la realidad de la materia.
Hasta ahora hemos visto apuntar la sugerencia de que en la génesis de las cosas y en su ordenamiento temporal haya bien un «logos», bien un «nous» o la síntesis de la «philia». Con Demócrito aparece un nuevo concepto: todo viene determinado por el azar y la necesidad, el «amangke» y la «automatos». Ello quiere decir que la actividad no dirigida ni orientada de los átomos lleva a consecuencias inevitables. Conviene que te des cuenta de que esta idea está implícita en gran parte del pensamiento científico contemporáneo. La reacción contra las
ideas de Demócrito se produce con Platón, donde el «logos» predomina sobre la necesidad. En realidad el debate todavía dura.
La materia viva como «zoe», incluido el hombre, sería el resultado de una configuración especial de la mezcla de átomos de «psyche» y de átomos que hoy podríamos llamar somáticos. La nutrición se explica como una reordenación de los átomos del alimento que lo transforman en materia propia, igual que el cambio de disposición de las letras del alfabeto permitiría transformar una tragedia en una comedia.
Para los atomistas, las cualidades perceptibles no son intrínsecas al objeto, sino efecto de éste sobre nuestros sentidos. Ten en cuenta que este punto de vista sobre la percepción sensorial fue restablecido en el siglo XVIII.
Para los atomistas la mente era una especie de concentración de átomos de «psyche». Lo vivo diferiría de lo inerte por la interposición de átomos de «psyche», que determinarían interacciones con los átomos del soma; el resultado de estas interacciones sería la manifestación vital o «zoe». Es interesante darse cuenta de que este punto de vista incluye la posibilidad de que una interacción imperceptible o «cryptomenon» determine un proceso vital perceptible o «phenomenon». En términos actuales podríamos decir que la interacción entre ácidos nucleicos y proteínas es la base de los «cryptomena», ya que determina las actividades o funciones que se realizan en cada momento.
Es indudable que en los antiguos pensadores griegos encontramos la formulación de una serie de preguntas y la invención de conceptos teóricos, así como el desarrollo de procedimientos intelectuales que forman parte de la ciencia actual, constituyendo una estrategia de interpretación. Es obvio que dicha estrategia ha sido mejorada sustancialmente después de la revolución científica, pero sus fundamentos siguen siendo los mismos.
Como en otros casos, se conservan muy pocos fragmentos que se puedan atribuir a Demócrito. Las ideas de los atomistas llegan al Renacimiento a través de un magnífico poema latino, el último que se escribió sobre la naturaleza de las cosas. Supongo que sabrás que me refiero a «De rerum natura», de Lucrecio, de quien hablaremos en otra carta. En cualquier caso, el «logos» platónico y el «thelos» aristotélico ejercieron un efecto epistático sobre el azar y la necesidad democritanos, que fue absoluto durante veinte siglos y ha seguido siendo importante desde la revolución científica hasta nuestra época.
Yo diría que esta carta tiene como núcleo la idea de «la uniformidad del Universo y el materialismo radical de los antiguos atomistas».
Afectuosamente,










