SOBRE EL AMBIENTE INTELECTUAL DEL RENACIMIENTO

SOBRE EL AMBIENTE INTELECTUAL DEL RENACIMIENTO
Barcelona, 4 de febrero de 1984
Querida Nuria,
La filosofía cristiana es un fenómeno impresionante en el contexto de la historia del pensamiento occidental y está vinculada al redescubrimiento de Aristóteles. Hasta el siglo XIII, las únicas obras de Aristóteles accesibles eran los tratados de lógica. En el Occidente latino, desde principios del siglo XIII se conoce el pensamiento del Estagirita a través de las traducciones del árabe y los comentarios de Averroes. Finalmente, con Santo Tomás se empieza a trabajar sobre traduccionesdirectas del griego, y es justamente en esa etapa cuando el pensamiento aristotélico es decisivo para la conformación de la filosofía cristiana.
Las traducciones al latín de las versiones árabes de obras griegas continúan utilizándose hasta el siglo XVII, e incluso predominan sobre las versiones directas del griego. No obstante, en el propio siglo XIII se inicia una pugna entre los partidarios de seguir usando las versiones árabes y los partidarios de hacer versiones directas del griego. En el siglo XVI, este movimiento renovador adquiere una gran magnitud, y origina el fenómeno cultural llamado Humanismo, que es una de las características del paso a la Edad Moderna a través del periodo que llamamos Renacimiento por antonomasia.
De todos modos, la Revolución científica del siglo XVII es un fenómeno independiente del Humanismo. Incluso podríamos decir que será el método científico lo que, en el siglo XIX, llegará a cambiar la forma de llevar a cabo los estudios clásicos, permitiéndonos conocer mucho mejor las obras de Aristóteles y en general todo el pensamiento griego.
Ya te he contado varias veces que el conocimiento del griego perduró a todo lo largo de la Edad Media. No obstante, en los centros culturales de Occidente, el latín y el griego clásicos no fueron dominados hasta el siglo XV. El propio Petrarca (1304-1374), que puede considerarse el iniciador del Humanismo y del Renacimiento, conocía muy poco el griego; en cuanto a su latín, era mucho más parecido al de San Agustín que al de Cicerón.
Además de lo que acabo de contarte, conviene que tengas en cuenta otros dos aspectos de la corriente humanista. Por un lado, su admiración superlativa hacia el pasado clásico, considerándolo como la antorcha que habrá de iluminar el futuro. Como aquel caminante que, habiendo seguido una ruta equivocada, vuelve atrás para reencontrar su camino.
El otro aspecto del movimiento humanista que quiero hacerte notar es su influencia lingüística, y esto sí que tiene importancia directa para la historia de la ciencia. Al estudiar griego y latín clásicos, los humanistas sientan las bases de la evolución de las lenguas modernas, que irán aumentando su capacidad para expresar el conocimiento. El propio árabe quedará pronto atrás. Así podemos considerar que Boccaccio (1313-1375) es el primer literato moderno que sabe griego y a la vez el primer gran maestro de la prosa italiana. El lenguaje que utiliza la ciencia también procede de este proceso y toda la terminología actual sirve de testimonio de ello. Piensa un instante en la cantidad extraordinaria de palabras que tienen raíces latinas o griegas, y sin las cuales no se podrían escribir ni dos líneas de un artículo científico actual.
Los humanistas descubrieron la mayor parte de las obras literarias de la antigüedad, que no interesaron a los árabes. Estos tradujeron cosmología, medicina y matemáticas, pero prácticamente nada de historia y literatura. Debido a ello, sobrevivieron a la Edad Media muy pocos autores antiguos (una excepción es Virgilio). Por este motivo, aún podemos señalar otro efecto de la corriente humanista, que es haber determinado un tipo de cultura literaria reiterativa que ha llegado hasta hoy. De ahí que podamos ver y oir óperas sobre temas clásicos que van desde Monteverdi a Richard Strauss pasando por Glück. De ahí también que tengamos toda clase de versiones de Sófocles y Eurípides y que incluso en nuestra canción moderna encontremos un «Retorno a Itaca». Esta cultura literaria no sólo no ha tenido nada que ver con la revolución científica, sino que ha establecido con ella un cierto antagonismo. Desde el primer momento ocurrió que los que sabían griego no podían entender ni apreciar los textos científicos de la antigüedad, y los científicos no sabían griego para poderlos leer.
Sería un error que creyeras que el pensamiento moderno pueda considerarse derivado directamente de los humanistas. Nada más lejos de la realidad. Los humanistas son los creadores de una erudición clásica que tuvo una gran influencia sobre la revolución cultural producida en Europa los siglos XIV y XV. Leonardo, Vesalio y Galileo, que son tres figuras representativas del Renacimiento, no pueden de ningún modo considerarse relacionados con el pensamiento humanista. El propio Leonardo sólo sabía italiano y lo escribía bastante mal. Su cultura literaria no parece muy superior a la de cualquier tendero de la Florencia de su tiempo.
Las traducciones directas de obras de la antigüedad, ya sea al latín o a las lenguas vulgares, iban apareciendo lentamente, pero pudieron difundirse de manera explosiva gracias a la invención de la imprenta por Gutenberg, en el año 1450. Ello se considera un hecho fundamental del Renacimiento y, como puedes suponer, es otro prerrequisito para la revolución científica del siglo XVII. Una de las primeras impresiones memorables es la «Historia Natural» de Plinio, hecha en Venecia en 1469. Se trataba de una edición en latín; la primera edición en inglés apareció en 1601. Anteriormente ya se había impreso a Euclides en esta misma lengua (1570). Las letras griegas no empiezan a imprimirse hasta finales del siglo XV. Manuzio (1449-1515) hizo las primeras ediciones de Aristóteles y de Teofrasto. Después vinieron Dioscórides (1499), Galeno (1525) e Hipócrates (1626).
Durante el Renacimiento, las obras de interés científico de las que hay mayor número de impresiones tratan de medicina. En el siglo XVI abundan Hipócrates, Galeno, Discórides, Celso, Razés, Mesua, Avicena y Abucasis. Constituyen la base de la práctica médica de aquel tiempo. Hay una medicina humanista y seproduce un fenómeno parecido al que antes te he señalado, y que podríamos resumir diciendo que la medicina del Renacimiento se encuentra dividida entre los partidarios de Avicena y los del auténtico Galeno. Estos últimos ganarán la partida. De todos modos, los nuevos tiempos también traerán consigo un rechazo de ambas posiciones. Así Paracelso (1494-1541), que es otro de los hombres característicos del Renacimiento, quema públicamente los textos de Galeno y Avicena al iniciar su curso de medicina en Basilea. Es todo un gesto revolucionario, y muy significativo.
Supongo que te habrás dado cuenta de que el Humanismo por sí solo no explicaría el Renacimiento. En cierto modo, en el hombre del Renacimiento hay una culminación del pensamiento medieval y por eso hay quien cree que el Renacimiento empieza en el siglo XIII, es decir, que no se puede separar de la Baja Edad Media. Estoy intentando enumerarte los factores que de algún modo dan como resultado el hombre moderno y es obvio que, con lo escrito hasta ahora, faltan muchas cosas. Culminación de la Edad Media y Humanismo resultan insuficientes para explicar a Leonardo y a Paracelso. Conviene que profundicemos mucho más en todo ello.
Los humanistas no tenían gran simpatía por un verdadero despertar científico, sino que hay que considerarlos más bien como una reacción frente a la corriente arabizante de la época que estaban dejando atrás. El interés por el estudio directo de la naturaleza y por la posibilidad de combinar la teoría y la experiencia podemos encontrarlos en Roger Bacon o Arnau de Vilanova, pero su labor fue ignorada durante los siglos XIII y XIV.
En el siglo XV hay una figura destacada y que constituye el animador de la corriente científica en el Renacimiento primitivo. Se trata de Nicolás de Cusa (1401-1464), que era renano de origen y llegó a cardenal. Fue una personalidad llena de talento y erudición que intentó sin éxito la reforma del calendario y trató de hacer un bosquejo de lo que más tarde se llamaría filosofía experimental. Escribió un libro sobre el uso de la balanza y proyectó investigaciones que más tarde serían realizadas por Galileo. Describió un experimento rudimentario en el que trataba de demostrar que las plantas absorbían un peso definido de aire, experimento que sería repetido por van Helmont en el siglo XVII. Sus teorías incluían dos ideas fundamentales dentro de la revolución científica: el movimiento de la Tierra y la infinitud del Universo. Giordano Bruno, a quien se considera un protomártir de la revolución científica, no hizo más que divulgar las ideas de Cusa.
De una forma más inmediata, el cardenal de Cusa se encuentra vinculado a diferentes astrónomos de la segunda mitad del siglo XV, a veces llamados padres
de la astronomía moderna. Uno de ellos es Juan Besarion (1389-1472), griego de nacimiento y cardenal. Contribuyó a la difusión de la literatura griega y al progreso de la astronomía de la época. Entre sus discipulos encontramos a Georg Purbach (1423-1461), que hizo muchos progresos en astronomía de observación, aunque basándose en la versión árabe del Almagesto. El otro discípulo alemán de Besarion fue Johann Müller (1436-1476), más conocido como Regiomontanus. Este trabajó sobre textos griegos originales y sus estudios sirvieron de base para la reforma gregoriana del calendario. Se ha dicho que sus tablas astronómicas fueron las que usaron Colón y Vasco de Gama; otros, en cambio, sostienen que se trataba de las tablas de Abraham Zaculo.
Como ya sabes, en el siglo XVI hay dos hitos que nos pueden servir para establecer el final de la Edad Media. El primero es la caída de Constantinopla en poder de los turcos el año 1453, con lo que desaparece el Imperio romano de Oriente o Imperio bizantino. La caída de Constantinopla se considera un factor que influyó en el Renacimiento porque el avance de los turcos en Asia Menor y en la península balcánica ocasionó la huída de muchos bizantinos hacia diversos países de Europa, principalmente hacia Italia. De este modo contribuyeron a la difusión de la cultura griega y al conocimiento de muchas obras de la antigüedad que en otras circunstancias quizá se habrían perdido definitivamente.
El otro hito es el descubrimiento de América en 1492. Con anterioridad, Europa sólo había asomado la nariz al exterior con las cruzadas de Tierra Santa y con el extraordinario viaje a Asia de Marco Polo. No hace falta decir que el descubrimiento de América es un hecho mucho más importante, ya que permitió explorar tierras cuya existencia era completamente ignorada en Occidente. Al hablar del descubrimiento de América hay que incluir los viajes de circumnavegación de Magallanes y Elcano, y los de los portugueses por la ruta del Cabo de Buena Esperanza. No sólo desencadenaron una revolución en los conocimientos geográficos y cosmográficos (hemisferio austral), sino también en la totalidad de plantas y animales que habitan nuestro planeta. Todo lo que habían escrito Aristóteles, Teofrasto, Dioscórides y Plinio no representaba más que una pequeña parte. Era evidente que esos libros ya no servían, y que había que estudiar directamente la naturaleza y hacer ordenaciones nuevas. Sin embargo, es sorprendente que en la Europa de aquel tiempo continuara el furor recalcitrante de la erudición clásica. De este modo, pese a los libros de Monardes y García de Orta que daban a conocer los nuevos «simples» procedentes de América y de las Indias Orientales, el doctor Laguna, al margen de todo ello, editaba la primera traducción castellana de la «Materia médica» de Dioscórides.
Otro factor importantísimo del Renacimiento es el movimiento artístico, que dio lugar a las obras que lo caracterizan y sin duda tuvo una gran importancia en el movimiento científico de la época. Los grandes pintores y escultores ponen una gran atención en el estudio directo de la naturaleza, y además la mayoría son también ingenieros y arquitectos. Así, cuando contemplamos la obra de Verrocchio (1435-1499) podemos advertir un progreso extraordinario en el conocimiento de la anatomía superficial humana, y con Botticelli (1444-1510) una representación sin precedentes de los vegetales. En esta corriente artística ocupa un lugar destacado Leonardo da Vinci (1452-1519), considerado uno de los mayores genios de todos los tiempos. Como ya he señalado, aunque su formación literaria y linguística era muy deficiente, Leonardo iluminó cuanto tocó. Su obra abarca los campos más variados, desde las matemáticas y la astronomía hasta la anatomía y la fisiología. Estudia los problemas del vuelo y analiza el vuelo de diversas aves. Luego diseña diferentes modelos de aves voladoras, helicópteros y paracaídas. Parece que incluso construyó una de esas máquinas, lo que les costó un buen porrazo. Inventó cañones de disparo rápido y de retrocarga, junto a los más diversos ingenios mecánicos. Insinúa las leyes del movimiento que más tarde descubriría Galileo, y parece inclinarse por el heliocentrismo. Compara el esqueleto de diferentes vertebrados, estableciendo la homología de sus piezas. Tiene estudios embriológicos y anatómicos que, pese a estar impregnados de prejuicios medievales, suponen un enorme progreso, que en algunos aspectos tardaría siglos en superarse. Es una personalidad fascinante y polémica y doy por descontado que sitúas adecuadamente lo que he descrito en el contexto de su extraordinaria obra como pintor y escultor.
Alberto Durero (1471-1528) es otro símbolo del Renacimiento y una figura comparable a Leonardo. Estudia las proporciones de las partes del cuerpo humano y sus diferencias dependiendo de la edad y del sexo. Se interesa por la anatomía de las plantas y hace experimentos de óptica y de acústica, además de ser un pintor extraordinario.
A finales del siglo XV también se retorna el estudio de los animales. El punto de partida lo constituyen Aristóteles, Hipócrates, Galeno y Plinio, pero se empieza a avanzar. Los zoólogos renacentistas también recogieron la nueva experiencia de la fauna de Europa Central y de América, desconocida por los antiguos. Podemos considerar cuatro centros: Oxford, Zürich, Bolonia y Montpellier. En Oxford está Edward Wotton (1492-1555), que escribió «De diferentiis animalium». Sigue a Aristóteles y, aunque no describe animales nuevos, elimina a los animales fabulosos y recoge información interesante acerca de los «simples» que se pueden extraer de los animales.
En Zürich encontramos a Conrad Gesner, que escribió 3500 páginas de «Historia animalium». Aunque todavía contiene mucho Aristóteles y Plinio, agrupa a los vacunos en el género Bos y a los monos en el Simia. La descripción de Gesner empieza con el nombre del animal en diferentes lenguas; a continuación indica el hábitat, el lugar de origen y las partes externas e internas. Después habla de las funciones naturales del cuerpo, de las cualidades del alma, de la utilidad para el hombre, del uso como artículo alimenticio o con finalidad curativa. Finalmente hace reflexiones de tipo poético y filosófico y añade anécdotas y reseñas. Lo que dice es resultado tanto de la lectura como de observaciones propias. La clasificación que acepta es la de cuadrúpedos (ovíparos y vivíparos), aves, peces, reptiles e insectos.
Más importante es Ulisse Aldrovandi, de Bolonia (1522-1605). Enseñó medicina y filosofía en Padua y Roma. Desarrolló la farmacología y creó jardines de plantas medicinales. Sobre este tema tuvo grandes controversias con los farmacéuticos de la época. Otro aspecto interesante de Aldrovandi es su colaboración con artistas para hacer ilustraciones de animales. Su gran obra fue la «Historia natural», de catorce volúmenes, y otros manuscritos inéditos. En vida sólo publicó los cuatro primeros volúmenes, que tratan de las aves. En ellos se distinguen por primera vez los grupos de aves de presa, las gallináceas que se bañan en arena, las palomas y los gorriones que se bañan con arena y agua, las aves acuáticas, las canoras y las insectívoras. Su trabajo de anatomía comparada no será superado hasta llegar a Buffon, en el siglo XVIII.
Finalmente llegamos a Montpellier. Tú misma podrás encontrar en la antigua Universidad bustos o medallones de Rondelet y Belon. Guillaume Rondelet (1507¬1556) conoció a Aldrovandi y dedicó su atención a los animales acuáticos. Su obra «De piscibus marinis» incluye ballenas, moluscos, equinodermos, gusanos y cefalópodos.Tiene un gran trabajo de disección y en muchos aspectos difiere y supera lo que había dejado escrito Aristóteles. Pierre Belon (1517-1564) fue subvencionado para hacer muchos viajes, y de hecho murió asesinado por salteadores de caminos. Dejó escritas la «Histoire naturelle des estranges poissons marins» y la «Nature et diversité des poissons». Incluye entre ellos al hipopótamo, el castor y la nutria (estos dos últimos porque podían comerse los días de abstinencia). También describe el camaleón y el lagarto Uromastix. Distingue los peces con esqueleto óseo y cartilaginoso, los ovíparos y los vivíparos y en conjunto puede ser considerado superior a Rondelet. También tiene la «Histoire des oyseaux», en la que incluye dibujos de todas las aves que describe. Allí encontramos las de presa, las acuáticas, las costeras, las picoteadoras de la tierra, las picoteadoras de madera, las onmívoras, las granívoras, las insectívoras y los pájaros. Es particularmente interesante elestudio del significado taxonómico de las patas y los picos. Belon puede considerarse un precursor de Buffon y Cuvier en la anatomía comparada.
También hemos de hablar de los llamados padres alemanes de la Botánica. En conjunto, su mérito principal consiste en haber reproducido por medio de la imprenta la representación gráfica de muchas plantas. Encontramos a Brunfels de Maguncia (1480-1534), que identifica las plantas recogidas en Renania valiéndose de Dioscórides. Como es natural, esto le lleva a muchas confusiones. Jerónimo Bock (1498-1554) cae en menos errores y ofrece descripciones más cuidadosas. Pero el más importante probablemente sea Leonardo Fuchs (1501-1566). Su tratado de Botánica es una obra clásica de las Ciencias Naturales, pese a que no pretende ser otra cosa que una guía para el recolector de plantas medicinales. En su honor, las fucsias americanas recibieron ese nombre. La verdad es que todos estos hombres son más bien herbolarios y no tienen mucha idea de la clasificación de los vegetales. Pese a ello, este es el punto de partida de la Botánica moderna.
Creo que todo lo que acabo de contarte da idea de que en la atmósfera del Renacimiento se produce un cambio muy importante para el desarrollo de la Ciencia. Pese a ello, las aportaciones científicas más importantes del Renacimiento aún no las hemos tratado. Son la obra anatómica de Vesalio y el nuevo sistema del mundo de Copérnico. Ambos temas serán el objeto de la próxima carta.
Afectuosamente,